A la mierda todo

El tiempo nunca para y es un putadón. A mí me gustaría ser capaz de mirarme a la cara de una vez, y decirme que la niña que tengo dentro se está muriendo de la impotencia y que me odia y que quiere que me vaya a tomar por culo por joderle todo lo que intentó levantar desde la inocencia. Pero es que, niña, la vida es jodida y la gente te jode, y el tiempo hace tik-tak, el reloj de la cocina se escucha desde tu cama, como también se escuchan las gotas de la ducha de tus padres, una a una, sin parar. 
Y leer no te gusta, pero te gusta hacer que te gusta. Y escribir te libera de la misma forma en la que te ata a las mismas realidades una y otra vez. Pizarnik era una mujer depresiva que se terminó suicidando por no poder mimetizarse con la infancia. Marx era un adelantado a la época y seguía siendo un misógino. Spinoza era un flipao que se le fue de las manos eso de hablar de Dios (en verdad, solo estaba loco). Ricardo Cavolo hace ilustraciones y las menciones a mujeres siempre son desde la puta condescendencia. Nothonb escribió un libro que me hizo reír mucho pero se acabó a toda leche y Saramago es un rayao de la época romántica. 
De verdad, este mundo se va a la mierda y las niñas llevan mascarillas de usar y tirar mientras caminan mirando al móvil, listas para caerse de morros en cualquier momento para levantarse a darle de nuevo al botón del "play". 
Mi psicóloga se piensa que tengo problemas de gente de mi edad, que todo me va bien pero que mi cabeza va un poco marcha atrás. Mis relaciones afectivas se han basado siempre en la puta dependencia y me la he pasado prendida de un hilo que sujetaba otro. ¿Cómo cojones no me voy a estresar de esa forma? Ahora mismo me miro el pecho y me doy penita. Mímate, ponte la mano ahí donde duele, donde te has autolesionado por relacionarte de esa forma, y con los dedos, acaricia tu respiración. Tía, te la has estado jugando mucho hasta ahora y vale ya.
El mundo se va a la mierda, pero juro que yo esta vez no me pienso ir con él. Que el cielo tiene agujeros y los polos se derriten, pero mi islita vital, esa que empieza y acaba donde están mis pies, sigue aquí, sigue conmigo y con mis otras vidas, y todas ellas nos vamos a fusionar en una dragona muy fea pero muy inteligente.

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