Todo lo que sube baja de la misma forma y todo lo que se goza se sufre al perderlo. La angustia es natural, te has vuelto a exponer a que te den por culo pero resulta que te ha gustado ese navajazo morado de nuevo; te pone ver cómo te mira con esos ojillos de enamorado y te dice que es imposible, que estoy loca pero que él es cómplice de mi locura. Que se deja llevar en otra relación, pero esa relación no es tu relación, y lo vuestro se quedará siempre ahí porque, tía, tú no quieres volver a lo de siempre, tu quieres volar y volar y volar y volar. Sabes que el borrón y cuenta nueva con él ya no sirve. Sabes que el roce hace el cariño y que seguramente se aburra de ella o se enamore de ella, de las dos posibilidades sabes bien, pero eso no importa en lo vuestro. Y te pone ver que puede que te eche de menos y puede que no. Te mola andar en bucles y no salir de ellos, pensar que te mira como a nadie, cuando ostiaputa claro que te mira como a nadie, porque eres tú en plena metamorfosi...
El tiempo nunca para y es un putadón. A mí me gustaría ser capaz de mirarme a la cara de una vez, y decirme que la niña que tengo dentro se está muriendo de la impotencia y que me odia y que quiere que me vaya a tomar por culo por joderle todo lo que intentó levantar desde la inocencia. Pero es que, niña, la vida es jodida y la gente te jode, y el tiempo hace tik-tak, el reloj de la cocina se escucha desde tu cama, como también se escuchan las gotas de la ducha de tus padres, una a una, sin parar. Y leer no te gusta, pero te gusta hacer que te gusta. Y escribir te libera de la misma forma en la que te ata a las mismas realidades una y otra vez. Pizarnik era una mujer depresiva que se terminó suicidando por no poder mimetizarse con la infancia. Marx era un adelantado a la época y seguía siendo un misógino. Spinoza era un flipao que se le fue de las manos eso de hablar de Dios (en verdad, solo estaba loco). Ricardo Cavolo hace ilustraciones y las menciones a mujeres siempre son desd...
Cuando nada tiene nombres, ni figuras. Ni siquiera huelo el perro mojado y el barniz de los muebles. Un interrogante se me hace pesado en la nuca, me pesa y todo hace "crac". Mi espalda es la medida entre el mundo y tú. Soy una persona horrible, me llevan los vicios a todos los caminos y todos ellos se cruzan, se mezclan entre barrizales de tierra seca. Cómprame unas botas altas, hazme el café por la mañana y dime que lo guapa que estoy. Súbeme este ego hundido, hasta el pico más alto, y luego déjame caer. Me romperé los dientes, seré sangre y llanto, y tu me quitarás de tu pared. Siempre me lo merecí. Lo tuve todo y todavía lo tengo, tuve tantos momentos como nudos tenía su pulsera... Pero yo siempre quiero más. ¿Es que nadie ve que el amor muere en la admiración de lxs insegurxs? Ya no tengo ganas de grabar gestos ajenos y quedármelos en carpetas ordenadas según mis latidos, porque ya no me gustan las frases que reproducía en bucles viciosos. No sé qué coño me dices, call...
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