Alga marina

 A las 11:48 has pasado por mi casa y yo he salido de ella. Entonces, justo en ese momento en el que mi día a día se estaba comiendo tus pasos has vuelto a sonreír, a preguntarme, a invitarme a tu rutina. No seas un puto cabronazo y déjame hacer mi vida. La amistad si es fingida no es amistad. Y el amor que se construye a experiencias; no hace falta taparlo con nuevas y feas anécdotas sobre amistades fingidas.

"¿Qué tal las vacaciones?" he preguntado. "Bien, bueno" ha sido tu manera de disimular ese pelo alborotado, esas prisas pa' llegar al curro después de exprimiros al máximo. Deja de fingir no disfrutar solo por no verme sufrir, porque el sufrimiento es inevitable pero está guay, es bonito cuando implica mejora. Estoy mejor, en serio, estoy aprendiendo a valorarme y mirar a mi alrededor con mis ojos. 

 Yo soy un alga marina 

que sin consciencia camina 

sobre la arena mojada

al filo de tus entrañas

Si de pronto

se te ocurre cerrar los ojos

y me condenas a vivir ahogado

me lo he buscado


Me estaba buscando mi propia destrucción pero ha implicado un Big Bang en el cual el planeta está a punto de ser cimiento. Hay muchos peces en el mar y yo ya no quiero ser un alga, quiero tener aletas, y escamas, y dos ojos bien grandes que me eviten que me vare en la orilla a esperarte. 

De todas formas, ha sido una putada volver a verte la carilla esa de niño bueno que tienes. Deja de sonreirme. "Me da miedo cuando sales, porque todos pueden ver los hoyuelitos que te salen..." decía Rosalía, pero del miedo ha pasado al placer de verte libre (por momentos, no soy perfecta ostia).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta a mi otra yo

A la mierda todo

inconformismo